El enfado y la esperanza

Hoy hemos tenido un día largo.

Hemos viajado hasta Larache para conocer a las mujeres que trabajan el el sector de la fresa marroquí, las personas a las que se dirige el proyecto que la cooperación española y Oxfam Intermón financian en Marruecos.

Las mujeres son fabulosas. Todas muy jóvenes y son una sonrisa amplia para recibirnos. Ha sido un verdadero placer conocer de su boca como es su día a día.  Pero al mismo tiempo ha sido una experiencia un poco dura.

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Ahí estábamos, el grupo de españoles escuchando a las mujeres hablar sobre las largas jornadas de trabajo que soportan (entre 10 y 12h), el calor aplastante en los campos y la inmovilidad obligada en las cadenas de montaje de las fabricas (ellas refieren trabajar en las fabricas, aunque no tengan permiso ni para ir al baño, porque al menos se libran de las serpientes del campo), la violencia verbal explicita de sus capataces (como si nos golpearan dice una de ellas), la falta de derecho a la seguridad social (porque los empresarios no suelen pagar su cuota) y las horas de transporte desde su duart (poblado) a los lugares de trabajo en camiones donde no pueden ni moverse de lo apretadas que están.

Saida

Saita

Una de ellas, Saita, se descarga con nosotros. Dice que su capataz es un tirano, que las trata como a ganado, que a ella suele castigarla encerrada en el baño y sin cobrar las horas que pasa ahí. Esta harta, quiere que la situación cambie pero no ve como lo pueden lograr porque no están todas unidas a veces la pobreza hace que muchas mujeres se callen a pesar de los abusos porque necesitan el dinero. Esta muy enfadada y se le nota cuando habla, nerviosa y moviendo mucho las manos. Ella no es beneficiaria del proyecto (ojala lo fuera pero la cooperación española no da para todas) la desesperanza y el conformismo a veces aparecen en su cara en sus gestos

Saima

Charifa, de verde.

Por otro lado esta Charifa, una luchadora de 20 anos que ha llegado hasta una de las ultimas reuniones del G8 en Londres para contarle a los gerifaltes del mundo como viven las mujeres como ella. Hizo saber a todos que son mujeres fuertes y luchadoras, que merecen una oportunidad y que deben ser apoyadas en su lucha por unas condiciones de trabajo dignas (no hay mejor escenario en el que contarlo ya que son los países del G8 los principales compradores de la fresa marroquí que ella recoge en Larache).

Charifa tiene esperanza en el futuro, todo lo contrario que Saita, dice que el pertenercer al proyecto le ha permitido educarse en sus derechos y en saber como defenderlos. Para ella, la constitución de una asociación de mujeres trabajadoras de la fresa, una de las patas mas importantes del proyecto, es vital para que puedan hacer valer sus derechos y buscar alternativas económicas. Ideas no les faltan, desde recoger los plásticos usados para revenderlos y proteger el medio ambiente hasta el cultivo de plantas aromáticas pasando por la apicultura.

Al final del día solo nos piden una cosa, que esto no quede en agua de borrajas y que presionemos al gobierno español para que mas mujeres de la fresa puedan continuar educándose en la defensa sus derechos y en como organizarse para lograrlo. Cuentan con nosotros.

Un comentario

  1. Sois geniales !!!. Q trabajo tan bonito estáis realizando. Ojala consigáis grandes cosas y las mujeres allí sean tratadas como lo que son y como se merecen. Un besazo a todos y seguir informándonos de todo, please…

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